A partir del verano de 1923 encontramos en la prensa madrileña el anuncio comercial en el que se da a conocer la liquidación de todos los objetos de arte, grabados, aguafuertes, marcos y libros de arte del local situado en la calle del Prìncipe 17, lo que obliga a Manuel Vilches a instalarse provisionalmente en Alcalá 48, donde seguirá con la liquidación de todos los artículos, hasta la apertura, en noviembre de 1924, del nuevo Salón en la calle de las Tres Cruces, número 12, esquina a Gran Vía.
Durante todo este tiempo no se pone en marcha
ninguna exposición, no
hasta
el doce de diciembre de ese año cuando se inaugura el nuevo local con una importante muestra dedicada a los maestros Anselmo de Miguel Nieto, Valentín y Ramón Zubiaurre y Eugenio Hermoso
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La exposición que se abre al público el 12 de diciembre, importante en cuanto a la talla de los artistas, coincide con la inauguración del nuevo local. Al acto asistió numeroso público que tributó merecidos elogios a las obras expuestas.
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Acto inaugural [Ilustración de Nuevo Mundo] |
En la primera sala se exhiben las obras de los hermanos Ramón y Valentín de Zubiaurre, cuatro de cada uno de ellos, que presentan una interesante colección de tipos y asuntos vascos. Ambos hermanos tienen en común los modelos, los lugares y los asuntos, sin apartarse de la trayectoria ideológica y cromática ya definida hace tiempo. E incluso se circunscriben aún más a su tierra vasca que en los comienzos, cuando Castilla les seducía con su cromatismo. Los Zubiaurre –según opinión de Francés- “procuran a cada nueva obra añadir más profundidad característica o más amplias síntesis de forma y gamas; fijar la entrañable virtualidad emotiva de la raza y de la naturaleza, o exaltarla en armoniosa pompa y en apasionado dinamismo. He aquí, en esa doble faceta que va desde lo recóndito a lo esparcido, las fraternas modalidades de ambos artistas (…)”.
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| Pastorela |
Sin embargo, Valentín es más austero, más estático, “de una honda sonoridad de armonio” y proclive a las figuras en reposo. En Pastorela, por ejemplo, donde se aprecia cierta tendencia decorativa, se acentúa en la composición el equilibrio, la calma y cierta tristeza. Su estilo está más definido en La ofrenda del pan y, sobre todo, en Viejas leyes, nueva flor, obra culminante de las cuatro expuestas.
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| Viejas leyes, nueva flor |
Ramón, por su parte, logra un mayor dinamismo en su obra, sin olvidar el vigor constructivo ni la expresión sosegada de los vascos, como vemos en la cabeza del viejo en el cuadro Después de la pesca o en la anciana pareja de Un caserío de Vera.
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| Shanti Andía, el temerario |
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| Después de la pesca |
El impulso, la vida activa y los movimientos rápidos están patentes en
Al mercado, Los remeros vencedores de Ondárroa o en
Shanti Andía, el temerario.
Este último cuadro fue premiado en
la Exposición Nacional de Bellas Artes de ese año con Medalla de Primera Clase y en opinión de Bernardino de Pantorba
el cuadro del marino vasco “no carece de las notas caricaturescas que, más acentuadas en los
Remeros vencedores de Ondárroa, valieron al autor, en 1915, no pocas censuras,a pesar de haber obtenido segunda medalla en la Exposición Nacional. La pintura de los hermanos Zubiaurre tiene semejanzas evidentes pero no la misma calidad. Ramón no alcanza nunca el nivel de Valentín, pintor más profundo, más cuajado y más personal y dueño de un dibujo del que su hermano carece”.
Valentín de Zubiaurre (Madrid, 1879-1963) es el pintor del campesinado vasco, así como de sus costumbres y tradiciones. Realiza sus estudios en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, donde tiene por maestros a pintores tradicionales como Moreno Carbonero y Muñoz Degrain. La pintura de Valentín es más serena y su gama de colores más fría que la de su hermano. Ramón (Garay, Vizcaya,1882-Madrid, 1969) también estudio en la Escuela de Bellas Artes madrileña y tuvo entre sus compañeros a Romero de Torres, Sotomayor, Benedito, etc. En su obra es bien patente el carácter épico del arte vasco, que aflora más en la temática y la iconografía que en el aspecto propiamente plástico de las obras. Además, influenciado por la estampa japonesa hace un uso atípico de la perspectiva, donde los fondos adquieren gran importancia, trabajando el lienzo con colores templados, meticulosamente superpuestos.
En la segunda sala, más amplia que la primera y mejor acondicionada de luz, se exhiben seis cuadros de Eugenio Hermoso y cuatro de Anselmo de Miguel Nieto, que presentan retratos y apuntes de mujeres. No es nada frecuente ver en público la obra de Anselmo de Miguel Nieto, pues no envía cuadros a las Exposiciones Nacionales ni exhibe aisladamente. Su última exposición data de 1914, en los salones de
La Tribuna.
En sus obras, donde es bien apreciable la educación visual en la escuela española, hay además una inclinación hacia la pintura italiana en cuanto a las indumentarias lujosas y la pompa un tanto escénica de los fondos.
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| Ojos verdes |
Presenta tres retratos de mujeres y un estudio. De ellos, el titulado
Retrato, es “una sinfonía suave de grises, una delicadísima armonía toda ternura y buen gusto”. Los otros dos cuadros
Oro y rojo y
Ojos verdes, sobre todo el primero, demuestran su maestría con el color y el dominio de las ricas telas.
Anselmo de Miguel Nieto (Valladolid, 1881-Madrid, 1964) estudió en la Escuela de Bellas Artes vallisoletana y fue discípulo de José Martí Monsó y de Luciano Sánchez Santarén. En 1900 marchó a Madrid para continuar sus estudios en la Academia de San Fernando. La beca que obtiene de la Diputación de Valladolid le lleva primero a Roma y después viajará a Paris, donde toma contacto con el impresionismo y el modernismo.
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| De lavara los paños |
Frente a las mujeres de Miguel Nieto, las de Eugenio Hermoso nos producen un brusco cambio y contraste: son mujeres sencillas, vestidas con ropas humildes y en actitud de mirar siempre al espectador, y donde el color ha pasado de ser vibrante
a una tranquila serenidad y sosiego, alejándose para siempre del “énfasis cromático”. También incorpora un retrato de mujer distinguida, el
Retrato de la Señora de Balsega.
Eugenio Hermoso (Fregenal de la Sierra, Badajoz 1883-Madrid, 1963) fue alumno de Gonzalo Bilbao y de José Jiménez Aranda en la Escuela de Bellas Artes de Sevilla. Aunque desde su viaje a Paris, donde toma contacto con las vanguardias, siempre mantuvo una postura encontrada con la abstracción, en su obra la figura humana tiene gran importancia. En su obra destacan, junto a los retratos, los espléndidos desnudos y las escenas de interior.
Información extraída de los periódicos de la época.